6 de julio de 2013

UNA ESPECIE DE MAGIA


UNA ESPECIE DE MAGIA
José Vicente Ortuño

El paisaje quedaba atrás, devorado por el avance del vehículo por la autopista. El regulador de velocidad controlaba el acelerador y yo, sin apenas nada que hacer, estaba muy aburrido. Deseé no haber venido solo. Por suerte tenía música para distraerme. Dicen que todas las cintas que pasan más de dos semanas en un coche se transforman automáticamente en los éxitos de Queen. No sé si esto se aplica también a un disco compacto, el caso es que en el equipo de música sonaba la voz de Freddie Mercury.
“Mama, just killed a man, put a gun against his head, pulled my trigger, now he's dead…”
Para evitar que el sueño me venciese y pasar de los brazos de Morfeo a los de la Parca, hacía play back:
“Mama mia, mama mia, mama mia let me go, Beelzebub has a devil put aside for me, for me, for me…”
De pronto la voz de Freddie Mercury sonó más fuerte, como haciéndose coro a si misma, y saltó la alarma del cinturón de seguridad. Eché un vistazo al asiento del copiloto y casi pierdo el control del vehículo. ¡Había alguien sentado!
Be careful, que no quiero morir otra vez —dijo una voz con acento inglés.
Me volví, asegurándome de no perder el control del automóvil. Freddie Mercury estaba a mi lado y se abrochaba el cinturón de seguridad. Vestía un impecable traje blanco y camisa blanca abierta.
“Scaramouche, scaramouche, will you do the Fandango. Thunderbolt and lightning, very very frightening me…”
¿Era una visión provocada por la soledad y la Rapsodia Bohemia, o el fantasma del cantante de Queen había abordado mi automóvil en marcha?
Love kills, my friend, pero los accidentes de tráfico matan más, no apartes la vista de la carretera, please —me indicó Freddie.
—Si no estoy muerto es que eres una aparición —le dije al fantasma.
I see, my fans are very intelligent —dijo con ironía.
—¿Puedo saber qué haces en mi coche? —pregunté molesto. Que alguien aborde tu coche cuando circulas a 120 kilómetros por hora es para mosquearse.
No respondió al instante, primero coreó el estribillo final de la canción:
“Nothing really matters, nothing really matters to me. Any way the wind blows...”
—Oh dear, añoro los conciertos, el calor de las multitudes… —dijo al fin melancólico.
—¿En el Más Allá no tienes actuaciones?
Oh yes, my friend! —respondió—. Pero son monótonas, porque los fans no ponen toda la carne en el asador —dijo muy serio.
—¿No, por qué? —me di cuenta de que Freddie me estaba tomando el pelo—. Ya, son espectros y no tienen carne…
Rió a carcajadas. Hizo un gesto y en el equipo de audio comenzó una canción que parecía responder a mi pregunta:
“I want to break free; I want to break free…”
—Comprendo, quieres escapar de allí. Pero, ¿por qué, se está tan mal?
Well, it’s boring —dijo mirando con curiosidad un toro de Osborne plantado junto a la autopista.
—Claro, es aburrido. Bueno, dicen que el infierno es más divertido, tal vez si…
—Oh no, el infierno es mucho peor —replicó.
—Por el llanto y el rechinar de dientes, supongo —dije.
—En absoluto, es porque allí son fans de Iron Maiden, Metallica y los Mojinos Escozíos.
—¿Y por qué has aparecido precisamente en mi coche? —pregunté.
—Para materializarme en este mundo necesito el recuerdo de una cantidad determinada de fans.
—Vale, entonces yo he cubierto el cupo —afirmé—. ¿Y qué sucederá cuando apague la música?
—Si no se me recuerda lo suficiente desapareceré —respondió triste.
—Intuyo que tú quieres quedarte para siempre, ¿cierto?
Él asintió. Y yo tuve una idea.
En un área de descanso de la autopista, con mi portátil apoyado en el volante, terminé de escribir esta historia. Guardé el archivo y utilicé la conexión wifi del restaurante para colgarlo en Breves No Tan Breves —imaginé que, por tratarse de una emergencia, Sergio no pondría objeciones a mi intrusión—. Entonces desconecté el equipo de audio. Freddie se palpó el cuerpo. Satisfecho de su solidez me dio un efusivo abrazo.
Thank you, dear friend —salió de mi automóvil—. Nunca olvidaré lo que has hecho por mí —añadió y se alejó cantando:
—Can't you see I'm Mr Mercury. Oh, spread your wings and fly away with me.
Tiene gracia, pensé sonriendo para mí, además de las apariciones de Elvis, ahora también las habrá de Freddie Mercury.

1 comentario:

Javi dijo...

Qué bueno JV!
Me encantan los Queen, adoro la Rapsodia Bohemia y has hecho un gran homenaje al artista y la canción, además de un excelente relato.
Mi enhorabuena!