13 de julio de 2013

MARÍA Y LA NIEBLA

MARÍA Y LA NIEBLA
José Vicente Ortuño

María se concentraba en escribir un microrrelato, aunque no conseguía hilvanar las ideas que tenía en mente.
La niebla, que parecía haber invadido el mundo, se coló bajo la puerta y se extendió por el salón. Fluía en jirones espesos, como tentáculos líquidos, sorteando los muebles y rodeando la silla de María. Ésta se estremeció cuando la espesa bruma rozó sus tobillos y comenzó a reptar por sus piernas. Sin embargo, no detuvo su febril actividad, sino que, con renovada inspiración, remató el relato. Entonces cerró los ojos y respiró hondo.
—Lo titularé “La Niebla” —dijo satisfecha.
Abrió los ojos y miró por la ventana, en el cielo brillaba la Luna llena.

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