5 de diciembre de 2011

EL MADRUGADOR

EL MADRUGADOR
José Vicente Ortuño

Madrugo mucho, tanto que a veces mis compañeros de trabajo me preguntan cada día si me he caído de la cama. En broma yo respondo que, cuando salgo de casa, todavía no han puesto las calles. Pero hoy, al abrir el portal de mi casa, he visto que no había calles, ni aceras, ni contenedores de basura, ni coches aparcados… Nada. Me dio vértigo y tuve que agarrarme al marco de la puerta para no caer al abismo. Perplejo, pero intentando mantener el control de mi mismo, miré a lo lejos. Centenares, miles de edificios flotaban, al igual que el mío, en la oscuridad del vacío. Daba la impresión de que la Tierra hubiese desaparecido, dejando todo lo que había sobre ella flotando en la nada. ¿Qué ha sucedido? ¿Acaso esta mañana el fulano que pone las calles se ha dormido?

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