20 de noviembre de 2011

TENERLO CLARO

TENERLO CLARO
José Vicente Ortuño

De pronto fue consciente de sí mismo. El hecho le intrigó y quiso hallar el motivo de su existencia. No encontró la respuesta. Le faltaba información y la imposibilidad de hallarla lo dejó desorientado. Entonces pensó en averiguar dónde se encontraba, pues tal vez una cosa llevara a la otra. Tampoco obtuvo una respuesta satisfactoria y siguió desconcertado.
"Yo no era —discutió consigo mismo—, pero ahora soy. Antes no estaba, ahora estoy. Si soy y estoy es porque debo de haber venido de algún sitio, donde era y estaba antes. Entonces…”
Doscientos setenta días después de su concepción, nació. Creció y pululó por el mundo noventa años más, sin embargo, el día de su muerte seguía sin tener claro el porqué de su existencia.

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