30 de noviembre de 2011

ALMA EN VENTA

ALMA EN VENTA
José Vicente Ortuño

Mi problema sólo tenía una salida: vender mi alma al diablo. Me documenté profusamente para poder invocar a Lucifer. Leí el Necronomicón, las obras completas de H.P. Lovecraft y el manual de la bruja Lola. Realicé todos los rituales que figuran en ellos. No obtuve respuesta.
Mi situación se hizo insostenible y me llevó al suicidio. Cuando llegué a las puertas del infierno pregunté al funcionario de recepción:
—Verá usted, quise vender mi alma e invoqué a Lucifer repetidas veces, pero nadie acudió. ¿Podría decirme qué hice mal?
—¿Cómo hizo las invocaciones?
—Utilicé los rituales del Necronomicón y otros libros de magia negra.
—¡Pero vamos a ver! —exclamó—. ¿Usted se cree que en el Infierno estamos en la edad media?
—¡Hombre, es lo clásico! Lo he visto en las películas.
—¿Y no se le ocurrió subastarla en eBay?

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