20 de mayo de 2011

MIEDO

MIEDO
José Vicente Ortuño

El niño sentía miedo, acurrucado en el armario muy quieto, con los ojos cerrados.
Pasos pesados se acercaban.
Su madre no venía, el hombre malo le habría hecho algo horrible.
Se detuvieron en la puerta del dormitorio.
Imaginó al monstruo buscándolo; se encogió más.
Entraron en la habitación.
El pequeño casi gritó cuando los pasos llegaron al armario.
Sonó una respiración pesada y el crujido de la madera.
Apretó los más ojos.
La puerta se abrió.
Gritó hasta perder el aliento y se orinó.
Una garra, grande y áspera, lo levantó por cuello.
No volvió a gritar.
Lo desplazó por el aire y lo soltó.
Al caer abrió los ojos. El saco se cerraba sobre él.

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