10 de abril de 2011

EL FASCISTA

EL FASCISTA
José Vicente Ortuño


Dedicado a Emilio, el último franquista.
Hay un fascista en mi baño. Ignoro cómo llegó, sólo que un día, al salir de la ducha, lo encontré plantado con el brazo en alto, entonando un himno franquista.
—¿Qué hace usted aquí? —pregunté sorprendido.
—Organizando la Santa Cruzada que salvará España de las garras judeo-masónicas del rojo Zapatero —respondió. Luego enarboló una bandera preconstitucional y dio vivas al pequeño dictador inaugurador de pantanos.
—Caballero, el dictador murió hace treinta y tres años —le indiqué.
—¡No, Él no morirá jamás! —exclamó con ojos alucinados.
—¡Márchese! Mi baño no es el sitio adecuado para…
—¡Por favor, no me eche! —rogó hincándose de rodillas—. Los rojos han tomado España y no me queda adónde ir.
Me dio pena, así que dejé que se quedase. Apenas molesta… bueno, hacer ciertas “cosas” delante de un tipo que canta himnos y grita soflamas fascistas es bastante incómodo, pero he descubierto que, en el fondo, aunque equivocado, no es mal tipo.

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