10 de marzo de 2011

TORMENTO Y ÉXTASIS

TORMENTO Y ÉXTASIS
José Vicente Ortuño

Indeciso, reflexionó ante el abismo. Se sentía incapaz de enfrentarse a aquel espanto otra vez, antes prefería lanzarse al vacío y morir estrellado contra el suelo.
Dudó unos instantes, quizás pensando en qué pasaría con su familia, luego tomó una decisión, dio un paso adelante y cayó.
Con los ojos abiertos, espantados, lagrimeando a causa del viento, vio acercarse el suelo. Los oídos le zumbaban, ensordecidos por el latido desbocado de su propio corazón. Excitado, se olvidó de respirar mientras caía.
Se estrelló contra la acera, frente a una tienda. Todavía vivo miró el escaparate con el único ojo que no había reventado. Un letrero de colores chillones anunciaba: “Compre en Navidad y pague en tres meses”.
—¡Maldita Navidad! ¡Te he vencido! —exclamó con un ronco susurro. Una mueca, parecida a una sonrisa, apareció en sus labios destrozados y luego expiró.

1 comentario:

Damián Neri dijo...

"El hombre que venció a la Navidad", podría llamarse. Jajaja, qué extremo es esto.

Saludos.