20 de marzo de 2011

LA EMPANADA

LA EMPANADA
José Vicente Ortuño

—Oye Manolo, tu empanada está diciendo cómeme —dije relamiéndome.
—Lo que no me mata, me fortalece —dijo de improviso la empanada.
—¡Eh, esta empanada habla! —exclamé sorprendido.
—¡Rápido, tirémosla por la ventana! —dijo Manolo—. Si se entera mi mujer de que me ha salido respondona…
—El matrimonio acaba con muchas locuras cortas con una larga estupidez —añadió la Empanada.
—Esto es absurdo, no sólo habla, sino que suelta frases de Nietzsche —puntualicé.
—Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella —replicó la Empanada.
—Amigo, tu empanada ya me está tocando la moral —argumenté mosqueado.
—A mi también —dijo Manolo.
Cuando regresaron nuestras esposas nos echaron la bronca por no haberles guardado un trozo, pero la puñetera empanada gallega ya no podría dejarnos en ridículo ante ellas.

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