31 de octubre de 2010

LA PLUMA

LA PLUMA
José Vicente Ortuño

Terminaba un relato cuando oyó que en casa del vecino atronaba un partido de fútbol televisado, acompañado de berridos estentóreos supuestamente humanos. Se levantó y descolgó la reproducción de la Tizona del Cid Campeador, que compró en Toledo el pasado verano.
—No, quieto —se dijo—. La pluma es más fuerte que la espada.
Volvió a colgar el arma en su sitio, salió de casa y llamó a la puerta del vecino. Cuando éste abrió, sin mediar palabra, sacó su estilográfica y se la clavó en un ojo hasta matarlo.
Satisfecho, volvió al trabajo.

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