31 de octubre de 2010

GUSANO TORNILLO

GUSANO TORNILLO
José Vicente Ortuño

El gusano tornillo entró por la nariz. Intentó sacárselo hurgando en sus fosas nasales con unas pinzas, pero el insecto se adentró veloz en su cráneo, dejando a su paso unas babas verdosas que fluyeron cual molesto resfriado.
Los primeros días el insecto se abrió paso taladrando el hueso, lo que le produjo constantes dolores. Cuando llegó a la bóveda craneana y comenzó a devorar el cerebro, el dolor se hizo insoportable. Además, la pérdida de masa encefálica, que manaba por su nariz junto con las babas verdes, le provocó desorientación y pérdida de memoria.
Al vigésimo día el gusano se instaló en el hipotálamo y desarrolló miles de zarcillos, finos como cabellos, que se extendieron por su cerebro durante los siguientes días.
El trigésimo día el parásito se miró al espejo y comprobó que el cuerpo que había ocupado le satisfacía.

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