25 de octubre de 2010

APOCALIPSIS MODERNO

APOCALIPSIS MODERNO
José Vicente Ortuño

No hubo granizo de sangre y fuego que quemasen la tercera parte de la vegetación, porque ya había ardido hacía tiempo.
La caída de la montaña en llamas no convirtió los océanos en sangre, porque estaban llenos de petróleo y basura.
La estrella que cayó no destruyó la tercera parte de los ríos, porque la contaminación y el cambio climático los habían secado.
No hizo falta que se abriese un abismo en la tierra y brotasen terroríficas langostas para rematar la masacre, porque las guerras habían eliminado todo vestigio de vida sobre la Tierra.
El Cordero degollado, con siete ojos y siete cuernos, lloró por el planeta asolado y la inutilidad de su propia existencia.

No hay comentarios: