11 de marzo de 2009

EL MAL USO DE LA TECNOLOGÍA

La olla a presión

Hay inventos que son realmente útiles como el clienta leche, el microondas, el cepillo de dientes eléctrico o la olla a presión, que nos facilitan la vida, ahorrándonos mucho tiempo. Por ejemplo, con esta última podemos elaborar un cocido en minutos en lugar de en varias horas, como tenía que hacer mi abuela el siglo pasado. Sin embargo, que ese artefacto sea útil no quiere decir que haya que utilizarlo para todo. ¿Por qué? Pues porque la mayoría de las veces el resultado es mejor si utilizamos el método tradicional. Por ejemplo para la elaboración de paella o cocción de pasta. La primera porque ya de por sí resulta incongruente llamar paella a una cosa que no está elaborada en una paella —sartén en valenciano—, además de que el resultado se parece a la paella como el culo a la cara. Respecto a la cocción de pasta no tendría nada que objetar si no hubiese padecido los efectos de una “experta cocinera” que elaboró unos “supuestos macarrones” en olla a presión. Hecho en sí carente de importancia si no fuese porque tuve que ingerir el resultado. Veamos la forma en que se perpetró semejante sacrilegio culinario. Sucedió un día de triste recuerdo en un pueblecito cántabro cuyo nombre ya he olvidado…

La “cocinera” —permítaseme entrecomillar la palabra para que quede claro que este pedazo de carne con ojos no pertenece a ese noble oficio—, envió a su inepto consorte a comprar macarrones, éste, en un alarde de improvisación impropia de su sumisa condición de zángano de colmena, compró esa pasta que forma como caracoles rayados, de los cuales ni siquiera el fabricante conoce su aplicación. La “cocinera” no puso objeciones y se dispuso a preparar unos macarrones —sin macarrones—, en su olla a presión.

RECETA DE NO-MACARRONES A LA INCOMPETENTE EXPRESS

Ingredientes: Cualquier tipo de pasta que no sea macarrones. Cuanto menos se parezcan a éstos mucho mejor.

Tiempo de elaboración: Variable según la fase de la Luna, la conjunción de los planetas exteriores y los caprichos hormonales de la perpetradora. Teniendo en cuenta que la pasta, utilizando el método normal, suele cocerse en un máximo de 10-11 minutos, calcúlese algo más de una hora.

Síganse los siguientes pasos de forma lo menos escrupulosa posible:

1. Se llena de agua la olla a presión.
2. Se echa la pasta y se tapa.
3. Se cuece durante tres minutos.
4. Se enfría la olla y se abre.
5. Se cierra porque todavía no están cocidos.
6. Se cuece otros tres minutos.
7. Se enfría la olla y se abre.
8. Se tapa de nuevo porque la pasta todavía no está al gusto de la “cocinera”.
9. Se cuece durante tres minutos más.
10. Se enfría la olla y se abre.
11. Se tira toda la pasta porque se ha convertido en un moco.
12. Se repite desde el punto “1” reduciendo el tiempo de cocción a ojo de buen cubero.
13. Se saca la pasta de la olla convertida en un pseudo moco viscoso.
14. Se sirve en sitio incómodo, preferible inhumanamente estrecho, en plato desportillado y sin cubiertos. ¡Que el comensal se apañe!
15. Como segundo plato se sirven sobras del arroz al horno del día anterior.
16. De postre se sirve una tajada de sandía cortada —mejor dicho masacrada— con un cuchillo sin mango ni filo.

Moraleja: no te fíes de nadie que prepare paella o macarrones en la olla express.

No hay comentarios: