22 de septiembre de 2005

EL GATO MUERTO

Hace años mi hermano pequeño, once años menor que yo, también escribía sus historias. La presente la escribió cuando tenía doce años. Desde entonces el mundo ha girado unas cuantas veces y casi hemos perdido el contacto.

EL GATO MUERTO
Francisco Javier Ortuño


Estaba colgado de una podrida soga de cáñamo, que a su vez estaba atada a la cornisa medio desprendida de la chabola.
Colgaba de la cuerda, balanceándose en todas direcciones una y otra vez, movido por el viento, que movía su sucio pelaje. La sangre manaba a borbotones de aquellas dos bolas colgantes, que un día fueron unos ojos verdes, cuya pupila, a la luz tan solo era una vil rendijita.
De su vientre salían sus vísceras, retorcidas y ensangrentadas, y de una de ellas colgaba una etiqueta, que con garabatos ponía: "Made in Spain". De una pata sobresalía el hueso blanquecino levemente roído por los ratones del lugar, del cual, colgada de un hilo, una nota decía:
"Quien encuentre mi cuerpo, seco y en estado de putrefacción, dígale a mi mamá que me suicidé porque el señor Miau me dijo, que le dijo un vecino, que el malvado pez Glucgluc se partió por la mitad porque le salió una hernia en su parte de atrás y se separó de ella porque se pelearon. Entonces se le salió otra hernia por el ojo y la parte de delante se estranguló ella sola. Tras ello el ectoplasma plasmípedo se convirtió en un pestazo excremental. De modo que al oler tan horroroso pestazo se tiró por la ventana de su casita negruzcavioletarojizarosada y calló en el patio de losas coralizadas.”
“Empezó a tirar de la hernia que le salía por el ojo y tras sacar cuatro millones de metros de hernia, quedó aplastado bajo cuatro millones de kilos de vísceras. Me invadió tal pena al conocer la noticia que me ahorqué”.
“Mi testamento será: Para mi madre y mi padre mi rabo y mi pellejo. Para John mis ojos desorbitados. Para Jenny mis orejas. Para Michigan y Pertigan mis órganos interiores: el corazón, las tripas, el estomago estrangulado el día de Navidad. Para el señor Runrun y su señora el cerebro macabro amartillado por el horripilante y putrefacto mazo del señor Mazursko. Para mi cuñado la soga de cáñamo con la que me he ahorcado al amanecer y con la que me ahorcaré siempre”.
“Adiós mundo Buñuel”.
Firmado: Feliciano Marrano Amnesio Nomeacuerdo."

Al lado, en la pared, había una pintada con spray, que decía:
"Ezte ez un jato muedto i podido que ezta pa tiradlo a la bazura."
La mandíbula del gato empezó a colgar macabramente, mientras las moscas recorrían su lengua, chupándola y sacándole el jugo. La carne, en putrefacción, comenzó a despedir olor y los niños del barrio le tiraban piedras.
Entonces, vino el barrendero y con un encogimiento de boina dijo:
— "¡Carambo! Un jato muedto, a la bazura con él."
Y lo tiró al cubo de la basura, donde, con el tiempo, sólo quedaron un atajo de gusanos verdes babeantes y un puñado de huesos con la carne acartonada y arrugada, junto con una maroma deshilachada y llena de moho.
Y aquí termina la dramática historia del gato colgado.

© 1981 Francisco Javier Ortuño

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