10 de septiembre de 2005

CARTA A UN AMIGO


Hola.
Buscando cosas que escribí hace años y que permanecían en una carpeta mohosa en un altillo, he encontrado la copia de una carta que le escribí a mi amigo Jesús. En el año 1978 estabamos los dos haciendo el Servicio Militar, él en Madrid y yo en Valencia. Tengo que aclarar que sus misivas eran tan locas como las mías y es posible que, si me lo permite, las transcriba para el blog. No tienen desperdicio.
En la foto, con algunos añitos menos, un servidor vestido con el elegante uniforme del Ejército del Aire, acompañado por mi musa particular, que aún me sigue aguantando a pesar de que ahora tengo sobrepeso, canas y ronco como un cerdo. Ella sigue siendo un ángel.




Base Aérea de Manises, 9 de Abril de 1978

¡Alto! ¿Quien va? ¡Santo y Seña! ¡Hola, Hello! ¿Pasa contigo?

Supongo que te encontrarás bien, o sea, arrastrando tu alma por senderos subterráneos de insondables abismos catastróficos, es decir, que en la "mili" no se pasa muy mal, tal vez peor, pero siempre queda el recurso de escapar hacia el Astral y olvidarse al menos momentáneamente de las penas terrenales.
Hoy día 99 del año mil y pico después de Cristo (el que perdió el gorro), me encuentro sumergido en una de las más terribles angustias vitales que asolan, asolaron y asolarán la Tierra (Oh, insignificante planeta). Con lo cual quiero decir, que me han jodido el domingo.
Ayer (Oh, tiempo lejano) leí tu carta (Oh, ciertamente expresiva) la cual causome gran tristeza (Oh, compañero de penas) al comprobar que nuestros comunes sufrimientos (¡Snif!) no consiguen mermar la claridad de nuestras mentes.
¿Para que malvado fin iba yo a contarte cosas, sucesos y acontecimientos que tu también conoces (Oh, querido amigo)? Pero sí, puedo hacerte sabedor de que, en estos instantes son las 15'06 p.m. y que estoy hasta las gónadas de esta comedura de coco.
En este habitáculo, donde reposan en estos momentos mis puteadas morbideces, me siento observado desde el retrato que, a mis espaldas, cuelga mohoso y fláccido. En él, con su bastón de mando bajo la axila, me observa cínicamente el difunto dictador Paco Pantanos. Como recién salido de su tumba, desde su retrato me quiere comer la moral.
Ayer (Oh tiempo lejano) Mª Ángeles (Oh Ser maravilloso) me dio a leer tu carta (Oh ciertamente expresiva) y recordé que debía garabatearte alguna parida postal.
Por la presente, te comunico (Oh ilustre Soldado) que te saludo (Oh sufrido defensor de la Patria) y que te apoyo moralmente desde este agujero pestilente sito en el último rincón del infierno (Oh ciertamente terrible).
Hoy (Oh día espantoso) siéntome complacido de poderte expresar (vía papiro epistolar) mi más sentido pésame por hallarte, igual que yo (Oh mi mismo), en militares circunstancias. Y para que así conste firmo la presente a tantos de tantos de mil novecientos tantos.
En fin, ¡oh querido amigo! que aquí permanezco, triste y “acongojonado”, en espera de mejores y maravillosos tiempos. Tiempos en los que una vez libres del yugo (y las flechas), seremos libres y nos labraremos un porvenir (Oh ciertamente por venir). Pero mientras esos tiempos (ciertamente dichosos) llegan, veome en la terrible situación de terminar esta terriblemente pesada epístola. ¡Salud camarada! Mi ego astral te saluda y te envía un fuerte abrazo.
La pandilla (Oh gente desquiciada) que andará vete a saber donde (en el local, Oh horrible cueva) también piensa en ti (Oh fiel Soldado) y más aún los miembros que pronto entrarán en la (Oh terrible) vida militar.
Suplícote tengas la amabilidad (Oh gentil) de comunicarte conmigo (Oh mi mismo) vía papiro epistolar. Hasta que tal acontecimiento suceda se despide tu amigo (Oh verdaderamente sincero).

JOSE VICENTE

P.D. 1ª: cuatro ronquidos y un suspiro.
P.D. 2ª: un bello sueño.
P.D. 3ª: Oh terrible despertar.

1 comentario:

felicidad dijo...

Qué os fumábais y por qué no lo compartíais? ;P

Túuuuu tas mal. Pero mal, mal de mal. Del verbo mal. Yo malo, tú malo, él malo...

;PPPPPPP